Header Ads

Noticias recientes

Asesino de niña confiesa que la violó y luego estranguló con una soguilla

Acorralado ante las evidencias y los videos que lo señalan como el sujeto que vio por última vez a la pequeña María Jimena de 11 años, a quien paseaba en una bicicleta, César Alva Mendoza, sindicado como el “Monstruo de la Huayrona”, confesó que es el autor del espantoso asesinato.

“Voy a decir toda la verdad, jefe. Solo la verdad. Yo maté a esa niña, yo la violé y la estrangulé con una soguilla”, declaró César Alva a los agentes de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri, luego de un largo y extenuante interrogatorio de ocho horas, ante la presencia de la titular de la Fiscalía Provincial Mixta de San Juan de Lurigancho, Consuelo Chipana Ortega, y un abogado de oficio asignado al homicida.

Sin mostrar alguna intención de arrepentimiento, César Alva relató que actuó solo, sin cómplices, en la mañana del jueves primero de febrero, cuando transitaba a bordo de su bicicleta con dirección a la comisaría de Canto Rey, donde acostumbraba merodear. “Ya había visto a la niña que caminaba sola, entonces la seguí hasta interceptarla. Con la bicicleta le di un golpe en la pierna. Ella cayó por un momento y luego la auxilié diciéndole que la llevaría a una posta para que se atendiera. Fue entonces que la conduje a un terreno abandonado donde con engaños la metí en un cuarto. Al ver que ella ponía resistencia, la arrojé al piso para luego violarla”, narró con frialdad César Alva a sus captores. “En esos momentos estaba loco, estaba poseído por las drogas. No sabía lo que hacía, solo atiné a meter el cuerpo de la menor en un costalillo y lo trasladé hasta mi cuarto, donde lo escondí debajo de mi cama”, continuó, sin expresar mayores emociones. Ni siquiera una mueca de nerviosismo.

Burda coartada
El desalmado pasó virtualmente 14 horas junto con el cadáver de su pequeña víctima. “Allí traté de dormir, pero no podía porque la cabeza me daba vueltas, hasta que en mi desesperación saqué el cuerpo de la niña para arrojarlo en la calle. Al observar que nadie me había visto, le prendí fuego”, contó con criminal.

En un inicio, y con el afán de evitar su responsabilidad, el depravado sexual, aceptó ante los detectives de Homicidios haber conducido en su bicicleta a la menor. Sin embargo, alegó falsamente que la niña falleció al caerse de cabeza, trasladándola hasta su habitación donde escondió los restos de la menor. “Si bien es cierto, en el vídeo aparezco con la niña en mi bicicleta, eso no significaba que la hubiera matado. Las cosas no han sido así, jefe. Yo no la maté, ella se cayó y del golpe falleció”, insistió cínicamente César Alva, pese a que los detectives de Homicidios y peritos de Criminalística hallaron en su habitación de la Urbanización San Gabriel manchas de sangre compatibles con el ADN de la pequeña María Jimena.

Otra prueba relevante que trajo abajo la coartada de César Alva es el informe del Instituto de Medicina Legal, según el cual María Jimena falleció a causa de asfixia mecánica por ahorcamiento con un agente constrictor alrededor del cuello (soguilla). Y no por traumatismo encéfalo craneano, como inicialmente afirmó el homicida.

Además, los médicos legistas concluyeron que la menor presenta signos de haber sido ultrajada sexualmente y torturada debido a los hematomas y escoraciones halladas en diferentes partes de su cuerpo, lo que significa que Jimena luchó por su vida ante el brutal agresor. LAREPUBLICA.PE

No hay comentarios